Cómo cuidar tus botas de trekking en invierno · mantenimiento del taller
Limpieza, secado, encerado, almacenaje. 7 hábitos que duplican la vida de tus botas de montaña en invierno, contados por quien lleva 40 años reparándolas.

La mayoría de las botas de montaña que recibimos en taller con daños graves no vienen por uso intensivo. Vienen por mal mantenimiento. Una buena bota de Scarpa o La Sportiva puede durar 15 años si la tratas bien — o 3 si la guardas mojada en el zaguán cada fin de semana.
Estos son los 7 hábitos que recomendamos a nuestros clientes federados y que vemos repetidos en las botas que llegan al taller en estado impecable después de muchos años.
1. Cepilla la bota nada más volver
El barro mojado seca y se convierte en una pasta abrasiva que ataca el cuero por su lado interior y la membrana Gore-Tex por presión. Cinco minutos de cepillo con un cepillo de cerdas semi-duras nada más volver de la montaña te ahorran 100€ de tratamiento de cuero después.
Cepillado en seco, no con la manguera. El cepillo elimina barro suelto sin meter agua donde no toca.
2. Si la has metido en agua, sácala con periódico
Después de una jornada de lluvia o de cruzar un arroyo, no la pongas a secar al radiador. Nunca. El calor directo deforma el cuero y deshidrata las costuras.
Mete periódico arrugado dentro (no apelmazado) y déjala en lugar ventilado a temperatura ambiente. El periódico absorbe agua del interior. Cambia el periódico cada 12h hasta que esté seca.
3. Encera el cuero antes de cada temporada
El cuero nubuck o de plena flor necesita una capa de encerado cada 3-6 meses. Recomendamos productos específicos para calzado de montaña (Nikwax, Granger's, Collonil), no betún de zapatería clásica que cierra los poros y impide que la membrana respire.
Aplica con paño suave en capa fina, deja absorber 30 min, frota con cepillo suave. Si has visto humedad atravesar el cuero el invierno pasado, el encerado lo previene la temporada siguiente.
4. Cuida la membrana Gore-Tex sin asfixiarla
La membrana funciona porque tiene poros microscópicos. Cualquier capa de grasa, silicona o producto inadecuado puede sellar esos poros y arruinarla.
Si vas a aplicar impermeabilizante, usa solo productos compatibles con membrana (la etiqueta lo dice claramente). Si tienes dudas, pregunta antes en taller.
5. No las guardes mojadas ni comprimidas
Después de cada salida, asegura que la bota está seca antes de meterla en su sitio de guardado. Una bota húmeda en armario cerrado desarrolla moho en el forro y deteriora el cuero por dentro.
Tampoco las apiles ni las metas en bolsas comprimidas. La estructura de la bota debe conservar forma. Si las viajas, mete papel arrugado dentro durante el transporte.
6. Cambia los cordones antes de que rompan
Un cordón viejo deshilachado puede romperse en mitad de una jornada. Es 4€ de cordón y 5 minutos de cambio. Si ves los cordones brillantes por desgaste o con hilos sueltos, sustitúyelos antes de la próxima salida.
7. Revisa la suela y el cosido tras cada temporada
Al final de cada temporada (mayo en montaña de verano, octubre en alta montaña), saca las botas, revísalas a la luz: ¿hay separación visible suela-corte? ¿algún cosido suelto? ¿algún punto del cuero agrietado?
Detectar esos signos a tiempo significa una reparación de 30€ en lugar de un resolado completo de 100€ cuando el daño ha avanzado.
Si quieres una revisión profesional gratuita, pásate por el taller con la bota en mayo o septiembre. Tardamos 5 minutos en darte el diagnóstico.
Lo que NO recomendamos
❌ Lavar en lavadora. Nunca. Destruye membrana, deforma el corte y daña costuras.
❌ Secar al sol directo o al radiador. Resequen el cuero y rompen el adhesivo de la suela.
❌ Aceites domésticos (oliva, glicerina pura) sobre cuero técnico. Sellan los poros, no nutren.
❌ Guardar las botas dentro de su caja original sellada. La caja conserva humedad si no estás seguro de que está seca.

